viernes, 3 de octubre de 2014

Mini donuts en donutera


Soy de las adictas a los cacharritos del Lidl, y no me puede resistir a comprar la donutera. Con ella, en un ratillo tienes un montón de pequeños donuts que, aunque no son exactamente como los originales, son unos deliciosos bizcochitos bastante ligeros y muy ricos. En este caso, la masa no lleva la típica fermentación que necesitan los donuts auténticos, pero eso es lo bueno de estos mini donuts, que los puedes hacer con los niños en un periquete. Además, resultan más ligeros al ir horneados en la donutera  en lugar de fritos como suelen hacerse los tradicionales. En casa han triunfado, sobre todo porque mis hijos pueden colaborar tanto a hacerlos como a decorarlos.
Para cubrir los donuts, podemos elegir varias opciones, desde fundir chocolate y ponérselo por encima a los donuts a hacer un glaseado más profesional, como un glaseado de azúcar o un glaseado de chocolate.


Ingredientes: (para unos 16-18 mini donuts)


Para los donuts mini:
100 gr de harina bizcochona
60 gr de leche entera
1 huevo
70 gr de azúcar glas
25 gr de mantequilla
Aroma de vainilla
Aroma de naranja
(o ralladura de naranja)
1 semilla de cardamomo

Glaseado de azúcar:
Por cada 100 gr de azúcar:
15 gr de agua

Glaseado de chocolate:
Por cada 100 gr de chocolate para fundir:
130 gr de azúcar glas
50 gr de azúcar

Elaboración:
Es una masa de las que se mezclan todos los ingredientes y sale perfectamente. Lo único que sí es conveniente, es tamizar previamente la harina y el azúcar glas:

Ponemos en el vaso de la batidora la harina, la leche, el huevo, el azúcar glas, la mantequilla a temperatura ambiente (o ligeramente derretida en microondas), un chorreoncito de aroma de vainilla y otro de aroma de naranja (o un poquito de ralladura de naranja en su defecto) y el contenido de una semilla de cardamomo. 

Lo trituramos bien con la batidora.

Pincelamos con un poquito de aceite la donutera para que se desmolden bien.

Ponemos la masa en la donutera. Lo más cómodo para hacerlo es poniendo la masa en una manga pastelera o usando una jarra. No debemos sobrepasar el ras de la donutera porque luego crecerán con la levadura de la harina bizcochona. 
 
Cerramos la donutera y dejamos que se hagan durante unos 4-5 minutos. 

Abriremos de vez en cuando para ver cómo van e incluso los voltearemos varias veces para conseguir un horneado más uniforme. Es conveniente utilizar utensilios de madera al manipularlos para no estropear la donutera.


Cuando veamos que ya están hechos, los ponemos a enfriar sobre una rejilla.

Cuando hayan enfriado, podemos decorarlos como queramos, e incluso comérnoslos sin nada, que no dejan de ser bizcochitos.

Estos están cubiertos simplemente con chocolate, derretido en microondas y adornado con bolitas de colores.

Estos otros están cubiertos de glaseado de chocolate. Hacerlo es muy fácil: sólo hay que mezclar el azúcar glas con el agua y añadir el chocolate previamente derretido en el microondas en intervalos de 30 seg, para no quemarlo, removiendo muy bien cada vez que lo calentemos. Si el glaseado queda demasiado líquido, lo dejamos enfriar un poco para que espese un poco al enfriarse. Para glasear los mini donuts, los cubrimos hasta la mitad y los dejamos enfriar de nuevo sobre una rejilla. Si queremos añadir alguna bolita o adornito adicional, lo podremos inmediatamente después del glaseado, para que se quede bien pegadito, porque si el glaseado se seca forma una capa exterior y ya no se pegan a él los adornitos.


Si queremos usar glaseado de azúcar (otro día hará fotos), para hacer el glaseado sólo hay que mezclar bien el azúcar glas con el agua. Luego, introducimos en él los mini donuts completamente y los ponemos a escurrir y secar sobre una rejilla.

Los mini donuts los podemos congelar, incluso con el glaseado puesto. Al descongelarlos estarán como recién hechos.

¡Buen provecho!

domingo, 28 de septiembre de 2014

Gelatina multicolor


Comenzamos la segunda temporada de los Asaltablogs. Tal y como hacíamos en la primera temporada, el último domingo de cada mes nuestra banda de asaltadores deja temblando el blog que haya sido seleccionado durante ese mes. En esta ocasión el blog asaltado es “Churretes de cocholate”, de Raquel Martínez. Ha sido un placer recorrerlo de cabo a rabo y ha sido difícil elegir la receta a asaltar, porque las tentaciones eran muy numerosas. Es esta ocasión, me ha ayudado a elegir mi hija mayor, que es una verdadera devoradora de gelatina. Esta Gelatina multicolor le llamó poderosamente la atención y a mí me pareció una buena elección.

La variación que me he permitido es que en lugar de de usar leche para la parte blanca de esta gelatina, he usado leche condensada, que en casa el público es golosete…
De todas formas, hice una segunda versión con leche y vainilla, como la había hecho Raquel, que a mi casi me gustó más. Os lo cuento todo paso a paso:

Ingredientes:

3 o 4 tipos de gelatinas de sabores
Agua

Si la base la queremos de leche condensada:
1 lata pequeña de leche condensada (370gr)
240 ml de agua (120ml + 120ml)
2 sobres de gelatina neutra en polvo

Si la base la queremos de leche:
400 ml de leche (200 ml + 200 ml)
6 hojas de gelatina (o 3 de las grandes)
70 gr de azúcar
1 cucharada sopera de vainilla en pasta

Elaboración:

Para cada sabor de gelatina de frutas que vayamos a usar, seguir las instrucciones del fabricante. En mi caso, para cada sabor necesitamos 500 ml de agua. Ponemos primero 250 ml al fuego. Cuando hierva lo apartamos del fuego e incorporamos inmediatamente el sobre de gelatina, removiendo bien.
Añadimos los otros 250 ml de agua, pero fría, y removemos bien.
Si queremos obtener más colores podemos repartir la mezcla obtenida en dos recipientes y añadir a uno de ellos una gotita de colorante en gel para obtener aún más colores.
Utilicé 4 sabores de gelatina: limón, naranja, piña y fresa
Y entre los colores originales y los que obtuve mezclando con colorantes, me junté con estos ocho:
Debo reconocer que me sobró gelatina de cada color, pero eso en casa no es ningún problema, porque nos gusta mucho la gelatina.
Ponemos los recipientes con las gelatinas a enfriar en la nevera para que se solidifiquen bien. Necesitan al menos tres horas, aunque yo lo hice de un día para otro para no tener problemas.
Cuando la gelatina haya cuajado bien, nos pondremos con la preparación que servirá de base.
Si lo hacemos con leche condensada, utilizamos gelatina en polvo, por lo que el proceso para formar la gelatina es al revés que con las de frutas: ponemos los dos sobres de gelatina neutra en un recipiente, y añadimos 120 ml  de agua fría. Mezclamos bien.
Añadimos los otros 120 ml de agua, pero esta vez hirviendo, y removemos bien.
Incorporamos la lata de leche condensada poco a poco sobre esa gelatina, sin dejar de remover hasta que quede perfectamente integrada.

Si lo hacemos con leche, ponemos a hervir a fuego suave los 200 ml de leche, los 70 gr de azúcar y la cucharada de vainilla. Mientras, ponemos a hidratar las hojas de gelatina en agua fría entre 5 y 10 minutos. Cuando la leche esté bien caliente, ya fuera del fuego agregamos las hojas de gelatina hidratadas, y mezclamos bien. Añadimos los 200 ml de leche fría y removemos bien.


Mientras esa preparación se enfría (ya sea la de leche o la de leche condensada), partimos trocitos de gelatina de cada color.
Los mezclamos todos juntos en un recipiente.

Llenamos casi a mitad los moldes que hayamos elegido con los trozos de colores. 
Llenamos el molde hasta arriba con la gelatina de leche o leche condensada.
Puede usarse desde el típico molde de gelatinas, moldes de silicona individuales o de tipo plumcake de silicona para hacerlo en un bloque y luego partirlo.

Lo dejamos enfriar bien en la nevera para que la gelatina cuaje bien (al menos 3 horas).
Cuando la desmoldamos, queda una base blanca o crema con múltiples trocitos de las gelatinas de colores.


¡Buen provecho!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Suspiros de merengue

Como ya os comenté, en mayo recibió mi hija mayor su Primera Comunión. Ya os enseñé las galletas de comunón que preparé como recordatorio y la mesa dulce que preparó Paz, de Las Tartas de Paz. Yo hice una pequeña colaboración a esa mesa dulce preparando los arbolitos de chuches y los suspiros de merengue. Esos suspiros de merengue son los que os voy a contar cómo se hacen.
La idea la tomé de Lidia de la O, de Atrapada en mi cocina, que también estaba metida en los mismos menesteres preparando la comunión de su hija. La variación que les he hecho es que en lugar de utilizar claras de huevo he utilizado albúmina en polvo, de la que soy gran aficionada desde que la uso para la glasa de las galletas tal y como aprendí de las chicas de Mensaje en una galleta. No es para nada imprescindible utilizar la albúmina, pero me gusta mucho el resultado de las preparaciones en las que la utilizo sustituyendo a la clara de huevo. Si queremos usar clara de huevo, tendremos que pesar las claras y preparar ese mismo peso en azúcar blanquilla y también en azúcar glas.
Además, le he añadido una pizquita de cremor tártaro, que aunque tampoco es para nada imprescindible, le da bastante estabilidad al merengue.

Ingredientes:


15 gr de albúmina
150 gr de agua
               (corresponden a 4 claras de huevo)
165 gr de azúcar blanquilla   (o el peso de las 4 claras)
165 gr de azúcar glas   (o el peso de las 4 claras)
Unas gotas de zumo de limón
Una pizca de crémor tártaro (opcional)
Una pizca de sal
Colorante en gel rosa


Elaboración:


Como he utilizado albúmina en lugar de claras, lo primero que tenemos que hacer es poner en el vaso de la batidora la albúmina y el agua (mejor si está ligeramente templada) y batirlo bien.

Lo dejamos reposar unos minutos, para que se rehidrate bien la albúmina.

Pesamos la cantidad de claras obtenidas para pesar posteriormente la misma cantidad de azúcar blanquilla y de azúcar glas.


Para obtener mejores resultados, es conveniente tamizar el azúcar glas.

Empezamos a elaborar el merengue francés. En primer lugar ponemos a montar las claras con una pizca de sal, mezclando a potencia media (al 4) hasta que veamos que empieza a burbujear.

Añadimos la pizca de cremor tártaro (si lo queremos poner) y seguimos batiendo hasta que veamos que empieza a montar ligeramente. 

Añadimos el azúcar blanquilla y subimos la velocidad (hasta llegar hasta el 10), y seguimos batiendo hasta que veamos que está bien montado y se forman picos en el merengue.

Cuando ese merengue esté bien firme, bajamos la velocidad (al 2-4) y vamos añadiendo el azúcar glas muy poco a poco, en forma de lluvia. Si es necesario, aumentamos la velocidad momentáneamente para que se mezcle bien, pero sin pasarnos, que no se bajen las claras.

Repartimos el merengue obtenido entre dos recipientes.

Uno de ellos lo dejaremos de color blanco. Al otro le vamos añadiendo gotas de colorante en gel en pequeña cantidad, mezclando bien con una espátula para que se distribuya bien el color. 

Es mejor irlo añadiendo poco a poco para no pasarnos con el color. 

Introducimos cada merengue en una manga pastelera, incluyendo previamente el adaptador para las boquillas si lo vamos a utilizar. Yo he utilizado la boquilla 1M de Wilton para que el merengue rosa salga rizado y una boquilla lisa (de 23 mm) para los blancos, lisos. La boquilla lisa nos la podemos ahorrar haciendo un corte del grosor deseado en la propia manga pastelera, sin tener que usar adaptador ni nada.

Ponemos pequeñas porciones de merengue con la boquilla elegida sobre la bandeja de horno cubierta de papel de horno o de silpat. Es mejor que no sean demasiado grandes para que tarden menos en secarse en el horno.

Precalentamos el horno a 90º (calor arriba y abajo, con aire).

Horneamos a 90º C las dos bandejas a la vez hasta que el merengue esté bien seco. Es conveniente ir intercambiando ambas bandejas de posición para que el horneado sea uniforme en ambas. Cuando veamos que se despegan con facilidad cogeremos un suspiro y lo abriremos por la mitad para comprobar que está bien seco también por dentro. Es importante comprobar este punto para que no queden chiclosos por dentro y no sean agradables de comer. En mi horno, tardaron en secarse bien unas 3 horas, aunque hay quien los hornea incluso 4 horas.

Con la cantidad de merengue que preparé, me salieron 2 bandejas rosas y 2 blancas. Como no me dio tiempo a hacerlo todo en el mismo día, la segunda hornada la tuve que hacer al día siguiente, guardando convenientemente en el frigorífico las magas durante toda la noche. Como es normal, el merengue de esta segunda hornada se vino un poco abajo y al ponerlos en la bandeja de horno con la manga no quedaban tan rizadas, pero os aseguro que quedaron igual de ricas que las primeras.

Para conservar los suspiros debemos guardarlos en una lata o en un recipiente hermético. Aseguran que se conservan perfectamente durante 3 meses, aunque yo eso no lo pude comprobar…





¡Buen provecho!